Mana, el líder indiscutible, de edad desconocida. Nacido en Hiroshima un 19
de marzo. Con 174 cm de altura y unos 49 kg. Él es el responsable de toda la
estética que envolvió a Malice Mizer, y que actualmente envuelve a Moi dix
Mois, y de gran parte de los conceptos en que esos dos grupos se basan.
Compone gran parte de las melodías. Es una persona cuanto menos curiosa.
Vestido siempre de mujer y sin jamás sonreir o hablar en público se le
distingue a kilómetros. Tiene la idea de "diferente" muy arraigada y es lo
que siempre ha buscado y lo que ha prometido seguir buscando pase lo que
pase en un futuro. Sorprender, crear cosas nunca vistas, el pasar por encima
de cualquier idea preconcebida para crear sus propios mundos son su
prioridad. Y cree lo que cree, la estética es siempre una parte importante.
Tras su más conocida cara de muñeca se esconde alguien probablemente con un
gran sentido del humor y que opina que los desconocidos son kowaii (que dan
miedo).
Tiene por afición las películas de terror en blanco y negro, de esas
casposas y rancias que ni TVE se atrevería a poner, y por los juegos de mesa
de terror fantástico. Mana fue el que creó el Gothic Lolita, un estilo de
actuar y de vestir que nacería de uno de los dos estilos que crea y vende en
su tienda de ropa Moi-Même-Moitié.
Como he dicho antes, su cara más conocida es muchas veces la de muñeca
delicada de porcelana, pero también es muy usual la gran dama de la
aristocracia o de viuda (igualmente aristocrática). Sólo de vez en cuando, y
más en el pasado que ahora, se sale de su estética de Europa siglos XVII-XIX
y se transforma en una vampiresa moderna, en una especie de punki, o en la
perfecta japonesa en kimono.
Su color es el azul, que suele acompañar con negro, aunque a vecesopta por
el blanco más absoluto. Sea como sea, él asegura ir siempre de Mana, aunque
sólo vaya al supermercado.
De su vida privada no se sabe nada y casi se podría pensar que no existe
nada a parte de Mana y el mundo que crea con Moi dix Mois.
Su padre era profesor de música en un instituto y en casa siempre tuvo
instrumentos pero no recuerda si se le obligó a aprender a tocar alguno de
ellos. Sus padres dicen que empezó con el piano desde muy pequeño aunque lo
odiaba. Cuando su madre estaba embarazada de él le ponían música clásica. En
su casa siempre se ha escuchado ese tipo de música y le encanta Bach. Era
tradición de cada domingo tocar algún instrumento. En primaria prefería la
escultura a la música pero rompía las figuras acabadas porque así le
parecían más bonitas. Siempre fue bueno pintando y en secundaria se dedicó a
pintar temas de ciencia ficción.
En lo que se refiere a su música, empezó muy pronto con el rock aunque a
veces algo de pop le impresionaba. Sobretodo le gustaba el heavy metal
extranjero y japonés. En el sonido, para él, destacaban las guitarras
distorsionadas. En cuanto a la imagen, le gustaba mucho que llamasen la
atención. A veces los rápidos cambios de imagen hacía que le dejasen de
gustar los que apreciaba más por aspecto que por su música. En el instituto
pidió una guitarra pero como le dieron una acústica y no le gustaba la
ignoró y compró una eléctrica.
Como una persona que siempre prefirió no ir con las masas, se unió al equipo
de handball, más minoritario que los de fútbol o baloncesto, y al club de
Arte. Nunca tuvo aspecto de atleta a pesar de hacer deporte. Tenía una
mochila que le encantaba pero también era un modelo muy popular y dejó de
usarla para llevar algo menos común. También cambiaba el forro de los
uniformes, que no le gustaban, pero eran obligatorios.
En el instituto pasó del heavy al hardcore y al punk. De esos conciertos la
dureza de la música y el caos fue lo que más le gustó junto a las crestas,
las cuales llevaba en el instituto aun cuando jugaba a handball (para
desgracia de su padre). Participó en un grupo de punk con unos amigos pero
jamás consideró el ser profesional. Al abandonar el instituto seguía sin
saber lo que quería hacer, sólo tenía claro que no quería ser un hombre de
negocios. Se mudó a Osaka donde tuvo un grupo de música alley-punk. Fue
entonces cuando gradualmente se dio cuenta de que no quería realmente seguir
ese camino y cuando empezó a llevar maquillaje porque, simplemente, le
gustaban las cosas más llamativas. Empezó en cierta forma a crear Malice
Mizer cuando, pensando en sí mismo como persona individual y separada del
resto de la gente, se dio cuenta de que su estilo no iba hacia la música
claramente masculina como lo son el punk y el resto de lo que había probado.
Mana dice no acordarse de qué es lo que le llevó a Malice Mizer ni cómo
empezó realmente, pero recuerda que en aquel entonces sólo escuchaba música
clásica y que le atraían las cosas misteriosas. Empezó a cleccionar
películas de terror. Le gustaban mucho las bandas sonoras de las italianas y
se dio cueta que le inspiraban y eso era lo que quería hacer. Dice que tenía
un toque heavy-metal pero con la diferencia de que la melodía era más
profunda, como en la música clásica. Hizo un grupo que tocaba ese tipo de
música pero que no tuvo demasiado éxito y no duró.
Conoció a Kozi en Tokyo en un trabajo de media jornada. Al principio no
acababan de llevarse del todo bien, y Mana se unió a un grupo como parte del
staff. Cuando éste desapareció se hizo a la idea de crear uno totalmente
nuevo con Kozi. Nació el concepto de maldad y tragedia, lo cual acabaría
llevándoles a Malice (malícia) Mizer (miseria).
Sobre la ropa y la moda, comenta que no le gusta el casual wear ni el tipo
escolar. Le gusta ver que las chicas se arreglan, especialmente aquellas que
intentan ir bonitas. No le importa si no son muy sofisticadas, pero quiere
que al verlas no se pueda saber qué tipo de vida llevan. Tampoco le gustan
las que estan muy morenas, ni aquellas que visten de una forma demasiado
natural y sincera. Le gusta que se mandenga un halo de misterio hasta el
punto de preferir no visitar las casas de las chicas ni estar demasiado
cerca para no averiguar nada. Por otro lado, claro, desea saber más de esas
personas. Le gusta que sepan expresarse a sí mismas con claridad. El tipo
atlético tampoco le parece convencer, ni las enfermizas. Lo primero que mira
es la silueta y lo siguiente la cara y tiene en cuenta el sex-appeal y el
aura de la persona. Cuando hizo este tipo de declaraciones (en el 98 aprox.)
decía sentirse extraño al hablar de amor porque nunca se había enamorado.
Mana dice no importarle el llamar la atención porque no le importan los
estandars. Prefiere la ropa femenina a la masculina simplemente porque es
más elaborada. Dice que no hay alternativas así que a finales de su
adolescencia se empezó a fijar en la moda del otro sexo. Mana aparenta una
mujer segura de su estilo de vida pero no significa que las mujeres no le
interesen sino todo lo contrario. Admite disfrutar de su doble vida. Le
encantan las minifaldas y está seguro de que las mujeres las llevan para
llamar la atención. Es defícil de explicar su posición al respecto de los
sexos sin repetir lo que ya está más que dicho ni llevarlo a ser
malinterpretado.
Como no encuentra nada muy interesante en el mundo real, crea sus propios
mundos y explora el mundo para seguir encontrando inspiración. Amodo de
resumen de lo que pretende hacer de Malice Mizer repetiremos una de sus
frases más conocida: "Para los humanos, es el corazón y el alma lo que
importa, y el alma tiene un lugar al que retraerse donde el género no
importa".
Mana usa sus propias guitarras, generalmente ESP Jeune fille (jovencita en
francés) cada una modificada para hacer distintas cosas. Algunos de estos
modelos pueden costar la cantidad de 400,00 yen (para que calculéis 1€ =
136,272 yen). Excepto para canciones muy concretas en que prefiere las de
aspecto más duro y menos elaborado. Junto con sus guitarras, le acompaña
todo un ejército de amplificadores, pre-amplificadores, teclados, tamporines,
altavoces y, en resumen, cualquier cosa para lograr toda una serie de
efectos y distorsiones totalmente controladas y planificadas. Las púas por
supuesto también son diseñadas por él deacuerdo con su propio estilo.